Trabajar por cuenta propia significa desarrollar una actividad económica o profesional asumiendo directamente su organización, sus resultados y las obligaciones que de ella se derivan.
El autónomo puede ser un profesional que presta sus servicios personalmente, un comerciante, un empresario individual, una persona que desarrolla una actividad desde su domicilio o alguien que explota un pequeño negocio con trabajadores y medios materiales.
Las actividades pueden ser muy diferentes, pero todas plantean una cuestión común:
desde el momento en que se inicia una actividad económica aparecen obligaciones que conviene conocer y organizar correctamente.
Ser autónomo no consiste únicamente en darse de alta y pagar una cuota a la Seguridad Social.
La actividad tiene consecuencias en distintos ámbitos:
NO TODOS LOS AUTÓNOMOS TIENEN LAS MISMAS OBLIGACIONES
Dos personas que trabajan por cuenta propia pueden tener obligaciones fiscales completamente diferentes.
Ejemplo
Un abogado que presta servicios profesionales desde su despacho puede estar sometido a determinadas reglas de IRPF, retenciones e IGIC.
Un comerciante que vende productos al público tendrá unas obligaciones de facturación, registro e imposición indirecta diferentes.
Y un profesional canario que presta servicios a empresas situadas en Península o en otros países puede tener que determinar, además, dónde se localiza fiscalmente cada operación y si debe repercutir IGIC.
Por eso no existe una única respuesta a:
«Soy autónomo, ¿qué impuestos tengo que presentar?»
Primero hay que saber qué actividad realiza y cómo la realiza.
FACTURAR NO ES LO MISMO QUE GANAR
Otro concepto esencial es distinguir entre:
ingresos o facturación
y:
rendimiento o beneficio de la actividad.
Ejemplo sencillo
Un profesional factura durante el año:
70.000 €
y soporta:
30.000 € de gastos relacionados con su actividad.
No significa automáticamente que su rendimiento fiscal sea:
70.000 − 30.000 = 40.000 €
Habrá que comprobar, entre otras cuestiones:
Por ello:
Facturación, beneficio económico y rendimiento fiscal pueden ser cantidades diferentes.
EL AUTÓNOMO TAMBIÉN ES EMPRESARIO
Trabajar como persona física no significa que la actividad carezca de organización empresarial.
Un autónomo puede:
A medida que la actividad crece, también puede plantearse si resulta conveniente continuar como empresario individual o desarrollar la actividad mediante una sociedad.
Esta cuestión se analiza específicamente en:
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