La ventaja competitiva del REF aparece cuando los incentivos se asignan correctamente. Una empresa puede tener beneficio susceptible de RIC, comprar activos que potencialmente generan DIC, desarrollar una actividad autorizada ZEC y recibir subvenciones. El trabajo técnico consiste en decidir qué incentivo se aplica a cada renta, activo o gasto y evitar incompatibilidades o excesos de ayuda.
Un método operativo útil es construir una matriz con cinco columnas: origen del beneficio; inversión o gasto; incentivo propuesto; incompatibilidades; y período de mantenimiento. A esa matriz se añade un calendario de vencimientos RIC y una proyección de cuota para determinar qué deducciones pueden aprovecharse realmente.
En proyectos internacionales debe incorporarse además la dimensión aduanera y societaria. Una empresa de trading puede tener interés en ZEC y Zona Franca; una naviera puede comparar REB y ZEC; una productora audiovisual puede combinar deducción fiscal con subvenciones dentro de los límites aplicables. La estructura óptima no es la que acumula más incentivos nominales, sino la que produce el mejor resultado después de impuestos con un nivel de riesgo y cumplimiento asumible.